Pequeñas joyas: El fin de la inocencia.

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Hoy hablaré de una de esas películas que muy pocos conocen, pasan totalmente desapercibidas en nuestro país, y que tras verlas quedas con una satisfactoria sensación, una pequeña joya.

Se trata de “El fin de la inocencia” (12 and holding) , el segundo film de Michael Cuesta, conocido por ser el director de varios episodios de series como “A dos metros bajo tierra”, “Dexter” o “Homeland”.

La película, ambientada en los suburbios de América, cuenta la historia de 3 amigos de 12 años, Jacob (Conor Donovan), Malee (Zoë Weizenbaum) y Leonard (Jesse Camacho); los cuales, en una edad tan difícil, empiezan a distinguir sus voces de la de sus padres. Tras el fallecimiento del hermano gemelo de Jacob, tendrán diferentes maneras de actuar ante esta situación.

A raíz de ese acontecimiento, la cinta se fracciona en 3 duras historias, contadas sin tapujos, y de una forma audaz e inteligente, con un brillante guión de Anthony Cipriano, -sin esa pedantería ni ritmo rimbombante que estamos acostumbrados a ver en las películas que abordan estos temas- , y que sabe captar perfectamente el amor de los personajes por sus padres, y sus sentimientos hacia ellos.

Jacob, que vive marcado por una señal de nacimiento que le hace esconderse tras una “máscara”, tendra que combatir con un sentimiento de venganza ante el asesinato de su hermano, al creer que ha muerto el favorito de sus padres.

Leonard es un niño obeso, con una familia obesa. En su casa todo consiste en comer; luchará por dejar de serlo, e intentará hacer lo mismo con su madre.

Y Malee, hija de una psicoanalista emocionalmente aislada y con un padre con el que solo habla por teléfono, cree haber encontrado a su media naranja en un obrero treintañero (Jeremy Renner).

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3 historias bastante complejas que confrontan con la sencillez con la que son llevadas ante la cámara, pero sin arrebatarles esa dureza que contienen.

“El fin de la inocencia” es eso, una película que indaga en la pérdida de la inocencia, el paso de la infancia a la adolescencia y las dificultades que se afrontan por el camino. Un camino en el que aumentan las inseguridades.

El dolor de perder a un ser amado o la sexualidad son otros de los temas que aborda, y todo ante la lucha de los adultos por aconsejarles e intentar llevarles por el buen camino.

La mejor historia desde mi punto de vista es la de Malee, (podría hacerse un spin-off perfectamente), niña incomprendida y rechazada, cree haberse enamorado de un obrero treintañero, y piensa que solo alcanzará la felicidad con él. Totalmente desgarradora.

No se olvida de la crítica a la sociedad americana, tratando problemas como la utilización legal de armas de fuego, los desórdenes alimentarios de parte de la población, el infame sistema judicial o los prejuicios étnicos.

No se fíen del miserable título con el que se comercializó en España, que le da un aspecto de telefilm de sobremesa, y vean esta joya de cine indie que les dejará tocados, no se arrepentirán.

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Publicado el mayo 31, 2013 en Críticas Cine y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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